Período Colonial

Los conquistadores del Perú

Francisco Pizarro, socio de Diego Almagro, sale de Panamá en 1531 rumbo al sur, llegado a la costa del Perú. En Cajamarca vence a los incas (1532) y ordena la muerte de Atahuallpa. Anoticiado el emperador Carlos V de esta conquista, divide el territorio entre Pizarro y Almagro, pero las desavenencias entre ambos hicieron que Pizarro proponga a Almagro la exploración de la parte meridional. Los hombres de este, al mando de Juan de Saavedra, penetran en el actual territorio de Bolivia, fundando Paria y Tupiza.

La conquista dio lugar a grandes abusos por lo que se emiten las Ordenanzas de Barcelona que iban dirigidas a reprimir los abusos. Los conquistadores piden a Gonzalo Pizarro, que entonces se hallaba en Porco, que los encabezase en contra de las disposiciones del rey. Conocida en España la rebelión pizarrista, el Emperador envió al Perú a Pedro de la Gasca quien derrotó a Gonzalo Pizarro.

La Audiencia de Charcas

Apaciguados los ánimos, se crea la Real Audiencia de Charcas (1559), dependiente del Virreinato del Perú. Este organismo constaba de cinco oidores y un presidente. Sus límites quedaron definidos en el norte hasta el Collao (Ayaviri y Asillo); al noroeste por las provincias de Moxos; al este y sudeste, las tierras de Chiquitos y el Chaco Boreal, más las jurisdicciones de Tucumán, Juries y Diaguitas. En el sur, pertenecía a Charcas el Desierto de Atacama. En el siglo XVII (1617), estos límites fueron reducidos, quitando de la Audiencia de Charcas el gobierno del Río de La Plata.

La Audiencia dependió del Virreinato del Perú hasta 1776, fecha en que pasó a formar parte del Virreinato del Río de La Plata.

Fundación de ciudades

A la conclusión de las guerras civiles, La Gasca encomendó a Alonso de Mendoza la fundación de Nuestra Señora de La Paz, la que se realizó en octubre de 1548, en el pueblo de Laja. El sitio elegido para la nueva ciudad era el valle de Chuquiabo. Previamente, Diego Centeno había fundado la ciudad de la Plata en Chuquisaca (1540).

En 1545, el indio Diego Huallpa encontró yacimientos de plata en el Sumac Orco o Cerro de Potosí. A partir de entonces, al pie del cerro, se alzó un campamento, que años más tarde se consagraría como ciudad la que fue ocupada principalmente por mitayos y azogueros (dueños de minas). Como para extracción de la plata era necesario el azogue (mercurio), el cual se traía de Huancavelica (Perú), se formaron bandos entre los mineros ricos que eran los Vascongados y los mineros de menores recursos llamados Vicuñas. Estos agrupaban a castellanos, andaluces y criollos. Estos bandos derivaron en luchas callejeras y hechos de sangre que duraron durante todo el primer tercio del siglo XVII.

En tanto, en el valle de Cochabamba, Ruiz de Orellana compraba tierras a los caciques de Sipesipe, tierras sobre las que se fundó la Villa de Oropesa en 1571. En 1574, el Virrey Toledo encarga al Capitán Luis Fuentes la fundación de una villa en los términos y región de los chiriguanos en el valle de Tarija. En el altiplano, Manuel Castro de Padilla (1606) fundó la ciudad de Oruro en el asiento minero situado en tierra de Urus. Finalmente, en 1622 quedó consolidada la fundación de Santa Cruz de la Sierra, que ocupó al sitio de San Lorenzo de la Barranca.

Obispados y fundación de la Universidad de Chuquisaca

Durante del virreinato, la iglesia desempeñó un importante papel a través de sus dos ramas: por un lado, las órdenes regulares como franciscanos, jesuitas, dominicos, etc, y, por otro, a través del clero secular que dependía de los obispos. El primer Obispado se fundó en la ciudad de La Plata (1552); años después, en 1605 se erigió el obispado de Nuestra Señora de La Paz, conjuntamente con el obispado de Santa Cruz que tuvo su sede en Arani.

En 1624, el padre Juan de Frías Herrán fundó la Universidad sobre el colegio jesuita. Siete fueron las primeras cátedras: dos de teología, una de moral, una de artes, dos de latín y una de aimara. La facultad de Cánones o Derecho se fundó en 1681. En el siglo XVIII se creó, adjunta a la Universidad, la Academia Carolina.

Cacicazgos

Se respetaron los cacicazgos y los derechos de los caciques indígenas, quienes obtuvieron privilegios a cambio de los cuales estaban obligados a llevar a Potosí el número de mitayos establecido, ayudar en el cobro de tributos y dar, por medio de sus indios, servicio en los tambos. Los caciques fueron la pieza fundamental de la colonización pues se constituyeron en el nexo indispensable entre las autoridades españolas y la gran masa indígena.

Los esclavos

Cuando los españoles llegaron a América la esclavitud era una institución ya establecida. Carlos V concedió “licencias” para introducir esclavos en las Indias. Al subir al trono Felipe II, casi todo el comercio, compartido con ingleses y holandeses, pasó a manos de portugueses que compraban a los esclavos negros en la costa occidental de África. A la Audiencia de Charcas llegaron, principalmente, de Angola y del Congo. Los esclavos eran llevados hasta Panamá donde los embarcaban rumbo al Callao (Perú), que era el punto de distribución para todo el virreinato. Al fundarse el Virreinato de Buenos Aires se habilitó este puerto que era más directo a Potosí.

La mayor parte de los esclavos llegados a la Audiencia de Charcas se los destinaba a trabajos domésticos y de servicio. Se intentó introducirlos en el trabajo de las minas pero su mortandad era tan grande que no se siguió con este criterio.

Los estratos sociales

Al terminar la conquista sólo existía la clase de los vencedores, o sea los hidalgos, soldados y encomenderos, y la de los vencidos, o sea el pueblo indígena. De la mezcla nació la clase mestiza que se dedicaba especialmente a los oficios artesanales como carpintería, zapatería, platería, herrería y otros. En el siglo XVI no vemos a esta clase ocupar papel alguno; pues desempeñaba puestos subalternos en una sociedad donde la graduación era español peninsular, criollo o español nacido en América, indígenas nobles, mestizos, indios y esclavos.

Economía

Al descubrirse las minas de Porco y luego las del cerro de Potosí, la economía del altiplano radicó exclusivamente en la explotación minera de la plata. En el XVI, esta economía se centró en torno a la villa de Potosí. Esta ciudad monoproductora concentraba en sí la mejor parte de la producción agrícola del país. Consumía la coca de los Yungas de La Paz, la hierba mate del Paraguay y el trigo de Cochabamba, Chuquisaca y valles circundantes.

En la economía de esos años no cabe la industria, aunque podemos citar algunos ejemplos como los de obrajes, especialmente en La Paz, que instalados desde 1563 proveían de tela y ropa a toda la región.

El Virrey Francisco de Toledo: la mita, las encomiendas y las reducciones.

El Virrey Francisco de Toledo visitó toda su jurisdicción llegando hasta Potosí, allí construyó la Casa de Moneda y las lagunas para la molienda hidráulica del mineral. Asimismo, reguló la mita con base en el sistema incaico que había encontrado. La mita consistía en el servicio obligatorio y escasamente remunerado que, en plazos de cuatro meses y por turno, debían prestar los indígenas del Perú en las minas. Esta dura reglamentación, a través del tiempo, se convirtió en semillero de abusos. El Virrey Toledo durante su gobierno (1569-1581) hizo la tasa, o censo, de los indígenas y los sujetó, además de la mita, a tributo.

Uno de los aspectos importantes de la política de Toledo fueron las reducciones, que consistían en reunir en un solo pueblo las aldeas prehispánicas dispersas.

Toledo ya encontró la encomienda establecida, sistema que se había creado para beneficiar a los conquistadores que fueron fieles al rey. Se les otorgaba una cantidad de tierra con los indígenas en ella incluidos. Los encomenderos estaban obligados a cristianizar a estos indígenas. La encomienda, después del levantamiento de Gonzalo Pizarro, se adjudicó solo por dos vidas.

Las misiones jesuitas en Moxos y Chiquitos

Los padres Pedro Marbán y Cipriano Barace fueron destinados a la conquista espiritual de los moxos. Se trasladaron de Lima a Santa Cruz y de allí, en 1675, por vía fluvial, remontaron el Guapay hasta las tierras de moxos. En 1682 fundaron la misión de Nuestra Señora de Loreto. Barace regresó a Santa Cruz desde donde llevó 200 cabezas de ganado vacuno a la región de Beni. El 1686 fundó la misión de la Santísima Trinidad a orillas del Río Mamoré, hoy capital del departamento de Beni.

El Padre Arce partió de Santa Cruz, con intención de llegar hasta el río Paraguay, para reconocer las tribus chiquitanas que habitaban esta región y visitar las recién fundadas misiones chiriguanas. En esta expedición, fundó San Francisco Javier, primera reducción levantada en tierras de Chiquitos. La organización y construcción de las misiones se debió, en gran parte, a jesuitas centroeuropeos, entre los que destaca el padre Martín Schmidt. Estas misiones se desarrollaron en el siglo XVIII, pero fueron truncadas a raíz de la expulsión de los jesuitas en 1667.

Los prolegómenos de la independencia

Antes de finalizar el siglo XVIII, el sentido independentista se había encausado en el movimiento indigenista de 1781. Este levantamiento, abarcaba todo el virreinato, reuniendo en torno a él a gran número de caciques. En Charcas, lo secundaron los tres hermanos Catari en la región de Chayanta (Potosí) y Tupac Catari en La Paz, quien sitia la ciudad durante varios meses con un fatal desenlace, la muerte de los principales cabecillas de la rebelión. 

Después de la rebelión, los días del imperio español en los Andes estaban contados, pues a la rebelión se añadieron algunos hechos que llevaron a su fin a este régimen como la expulsión de los jesuitas (1767) que dejó desguarnecidas las misiones de Moxos y Chiquitos. También, quedó fuera de la tutela de la orden jesuítica la Universidad de San Francisco Xavier, donde se gestó la doctrina que sentó las bases de la rebelión en Charcas.

La entrada de los Borbones había significado un cambio en el gobierno de las Indias; sin embargo, ese cambio no se hace tan palpable hasta Carlos III, cuyas reformas tienden a mejorar la administración en América, pero estas sustituían un régimen de poderes distribuidos por un sistema centralizado. Los corregimientos fueron sustituidos por las intendencias, quedando la Audiencia solo con el poder jurídico.

Esta era la situación política en los últimos veinte años del siglo XVIII; cargada de reformas y separada de su pasado inmediato, la sociedad de Charcas no sobrellevó bien el cambio y se vio ante un proceso que la llevó hasta la independencia total.

* Redactado por Teresa Gisbert  a encargo del Instituto Nacional de Estadística.

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